Teatro roto – Pedro y las Pelonas o Exvotos al teatro

Cultura 26 de junio de 2018 Por
El grupo Manojo de calles, luego de 25 años de teatro, nos trae nuevamente su última obra presentada el año pasado, Pedro y las Pelonas o Exvotos al teatro, en tres funciones especiales de junio, en vistas a la gira que tienen programado por México en septiembre, con apoyo del Instituto Nacional del Teatro. La última cita es este sábado 30 de junio en Fuera de Foco, espacio de Arte ubicado en Mendoza 2.062, a las 22 horas.
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Maria José Bovi

Fuera de Foco se posiciona como un espacio de Arte autogestionado que busca dar lugar a les artistas emergentes, a aquellxs que tienen la energía para innovar y necesitan explotarla. Desde el año pasado Federico Galetti y Yoca Gil se propusieron deconstruir las fronteras que separan su trabajo de la realidad cotidiana, tanto por una idea común que comparten, la de militar desde el Arte y hacia él, como por una necesidad que sienten de deconstruir una concepción de la dramaturgia alejada de la realidad, ajena al contexto social en el que se desenvuelve. Es por eso que realizan diversas actividades para llevar el teatro a la calle, a las escuelas, a les vecines, y al mismo tiempo, que todos esos elementos irrumpan en el escenario, en las actrices, en los actores, directorxs y asistentes. El espacio mantiene actualmente dos ciclos estables, Diversa, de poesía, y Ficciones íntimas, de corto teatro, el cual se presenta este viernes 29 de junio. Exhibe una cartelera de teatro que se renueva periódicamente y además se encuentra abierto a nuevas propuestas artísticas que quieran ser presentadas, para lo cual deben comunicarse mediante la página de Facebook.

Pedro y la Pelonas o Exvotos al teatro cuenta con tres personajes principales, aunque nunca están fijas, se alternan y se intercambian textos. A veces, las personajes son las actrices: María Cecilia Rosales, Sandra Pérez Luna y Tita Montolfo, integrantes del grupo Manojo de Calles, quienes luego de un arduo trabajo han logrado la construcción de lo intangible. Pedro y las Pelonas se nos presentan como una obra que no existe, en tanto que no puede ser enunciada, no podemos relatar la serie de sucesos que la componen, porque no los hay. Existen tres actrices, existe una directora, Verónica Pérez Luna, que interviene el espacio escénico como un componente más, desde su voz y desde la selección de la música, y existe un asistente técnico, Federico Galetti, el cual aprende nuevamente, con cada función y ensayo, nuevas secuencias, nuevas formas de construir la obra desde las luces. Existen los elementos, entre los cuales también podemos encontrar al actor ya fallecido, Pedro Sánchez, del teatro estable de Tucumán, realizado por la artista Elizabeth Cárdenas, revivido y personificado por las actrices durante la puesta. Existen todas las partes que la componen y, aun así, el grupo se arriesga a erigir una nueva construcción en cada función.

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Con Yoca Gil integrada al equipo de trabajo como asistente de dirección, la obra choca contra la predisposición de lx espectadorx desprevenidx, explotando al máximo la confianza en la psiquis del ser humano para recuperar significados en un mensaje que no tiene un código claro, que no está ordenado ni otorga fácilmente su verdadero implícito a quien lo esté viendo. La puesta transcurre, entre imágenes de cuerpos rotos, textos de obras del teatro clásico que se entremezclan con apreciaciones de las propias actrices y de la directora, creando un espacio íntimo, una confianza nada artificial en la cual el público construye su propia obra a partir de un esqueleto y en la cual unx puede abrir la puerta de la cuarta pared y asistir a la instancia en la cual el proceso creativo está en su punto inicial y en su punto cúlmine al mismo tiempo.

La función condensa cuatro obras y es ninguna, es una ofrenda al teatro y es al mismo tiempo su entierro, es un acto de ilusionismo, el cual atrae la atención del espectador,  ocultando un discurso, inmerso en la multiplicidad de voces, que subyace al resto, aumentando su clamor en cada latencia, hasta que explota definitivamente, gritando en contra de la tradición en la dramaturgia, la sociedad patriarcal que representa, la sociedad patriarcal que opera dentro y fuera de la sala y el machismo que actúa (o deja de actuar) en los cuerpos de las actrices.

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En palabras de Tita Montolfo “Buscamos construir un discurso feminista y personal también, porque la obra tiene varias rupturas donde aparecen las actrices, nosotras, reales, donde también nos cuestionamos porque también somos contradictorias. Cada una tiene su vida, su familia, somos heterosexuales y a veces nos ponemos en otro lugar y empezamos a ver todas estas diferencias. El hecho de pelarnos es una transformación absoluta, nos muestra todo lo que está impuesto en un mandato. Es una transformación absoluta. Ves el reproche de tus hijos que te dicen que parecés un hombre, en la relación con tu compañero. Una compañera planteaba que ella misma no se gusta. Entonces planteamos construir un nuevo discurso que tenga que ver con la libertad de poder estar en el lugar que unx está sin tener que estar con un mandato impuesto. Eso es lo que buscamos construir. Y lo que buscamos destruir es el patriarcado”.

La última función de Pedro y las Pelonas será este sábado 30 a las 22:00. A partir de la próxima semana, el grupo Manojo ingresa en un período de intensa actividad, con presentaciones en toda la región del NOA y el posterior viaje a México, donde no solo presentarán su obra, sino que dictarán talleres y participarán de jornadas de formación profesional.