Como en el siglo XIX, el unitarismo caracteriza al gobierno nacional

Sin Ton ni Son 25 de septiembre de 2017 Por
La frase "Argentina no termina en la Gral. Paz" parece no hacer mella en el gobierno nacional. La mitad del presupuesto nacional del transporte va a la Capital Federal
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De izquierda a derecha: Guillermo Dietrich, Horacio Rodriguez Larreta, Mauricio Macri y María Eugenia Vidal

El Instituto para el Desarrollo Social Argentino revela en su más reciente informe que en el Presupuesto Nacional 2018, la mitad del dinero de Nación para el transporte se vuelca en Ciudad de Buenos Aires, tal como si realmente la Argentina terminara en la circunvalación de General Paz.

El Presupuesto 2018 no logra romper con la histórica tendencia de distribuir los fondos nacionales en forma equitativa al interior nacional. La enorme inversión en transporte público en favor del Gran Buenos Aires es un ejemplo muy ilustrativo, pero no el único dentro del proyecto de Presupuesto.

Para evaluar la lógica que se utilizan en la asignación de los fondos federales según las iniciativas prioritarias sirve de ejemplo el objetivo de desarrollo de infraestructura. Según el proyecto ley de Presupuesto 2018 se observa que:

> Para el desarrollo de infraestructura de transporte se proyecta una inversión total de fondos federales del orden de los $88 mil millones para el año 2018.

> De esta inversión, $39 mil millones se asignarán a la iniciativa Plan Nacional Vial, que contempla el desarrollo de rutas nacionales.

> Los restantes $49 mil millones se asignarán a la iniciativa Desarrollo del Transporte Urbano para el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).

Estos datos señalan que el 56% de la inversión que se planea hacer en infraestructura del transporte con fondos federales se asignarán a la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense. Esta asignación nacional al área metropolitana tiene como contrapartida una inversión minoritaria en el desarrollo de rutas nacionales que recorren el resto del país.

Se trata de una distribución de fondos que colisiona con la lógica que debería prevalecer en un país que eligió constitucionalmente una forma de organización federal.

El propio Presupuesto reconoce que con las partidas nacionales asignadas a vivienda, en el mejor de los casos, se resolverá el 5% del déficit habitacional. Esto induce a las provincias a concentrar esfuerzos en peregrinar a Buenos Aires para maximizar su participación en este 5%.

A modo de contraejemplo, en los EEUU el transporte urbano de Washington D.C. es financiado y ejecutado por el Distrito de Columbia (el equivalente institucional a la Ciudad de Buenos Aires) y el de los alrededores por los estados de Maryland y Virginia (el equivalente a la Provincia de Buenos Aires).

Ni en las extravagancias de Donald Trump entra en agenda la idea de usar fondos federales para el transporte urbano de Washington D.C. Lo mismo ocurre en otros países federales, como Alemania, donde el transporte de la capital es soportado por la Ciudad-Estado de Berlín.