“Cuando le dije que iba a ser la nena que ella quería, respondió ahora soy libre”

Infancia 13 de septiembre de 2017 Por
Valeria Herrera es la mamá de otra de las tantas nenas trans que ya inició los trámites para obtener el DNI que refleje su identidad autopercibida.
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Foto: villamariaya.com

Saber quiénes somos y que los demás puedan verlo y aceptarlo es una instancia importantísima para construir nuestra identidad. Un DNI es más que sólo una credencial para hacer trámites, es una credencial que nos identifica con un nombre y nos otorga un género que nos condiciona en nuestras relaciones sociales.

"Se entiende por identidad de género a la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente, la cual puede corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento, incluyendo la vivencia personal del cuerpo. Esto puede involucrar la modificación de la apariencia o la función corporal a través de medios farmacológicos, quirúrgicos o de otra índole, siempre que ello sea libremente escogido. También incluye otras expresiones de género, como la vestimenta, el modo de hablar y los modales", dice el artículo 2 de la Ley de Identidad de Género de nuestro país. Valeria Herrera es mamá de una niña trans de 10 años, que hace muy poco inició los trámites para cambiar el nombre y el género de su hija gracias a esta ley sancionada en 2012.

"Lo primero que explicó Valeria Herrera es que el cambio registral- que significa anular la primera partida de nacimiento  y hacer otra, donde se coloca su nueva identidad de género- se hizo en Villa Nueva. Esta nueva acta de nacimiento se hizo con ” el nuevo nombre elegido, autopercibido”, se envió a la capital provincial y desde allí debe ser devuelta para la confección del nuevo DNI, trámite que aún no se cumplimentó ya que” están esperando que la partida vuelva desde Córdoba”", relata el sitio web villamariaya.com . Este camino lo hizo con el apoyo de la Asociación Infancias Libres, presidida por Gabriela Mansilla- de Buenos Aires-  que es la madre de Luana, la primera niña transgénero que logró obtener su DNI en el mundo sin tener que judicializar el caso.

 “Ella se manifestó siempre desde chiquita, jugaba con cosas de nena y en un momento renegó de su genitalidad”, comentó Valeria, agregando que "en el colegio está super feliz y que sus compañeros la aceptaron”. “Siempre supe que en cierta forma ella iba a sobresalir del resto, desde chiquitita. Siempre se manifestó como nena, pero yo no conocía lo que era la infancia trans entonces pensaba que “mi hijo iba a ser gay”, confesó la mamá.

“Ella se ponía pañuelos para disimular el pelo largo, se ponía tacos, renegó de su genitalidad a los 4 años, decía que no quería eso porque era mujer. Siempre se lo permití, nunca le dije que no lo haga”, comentó. Asimismo dijo que si bien hubo algunas cuestiones con la escuela- no con todos los docentes-  la menor está integrada e incluso “sus compañeros cuando alguna maestra la llamaba con su nombre anterior, saltaban y la corregían”. Admitió que hay en la sociedad cierta resistencia, pensando que se trata de un capricho, pero que no es así y que” ella a su hija la ve feliz”.

Compartimos un fragmento de la entrevista realizada por El Diario de Córdoba a Valeria:

¿Cómo lo vive el entorno?

-Al entorno le cuesta. La escuela fue, entre comillas, reacia, por desconocimiento. Pero aceptaron bien, les expliqué, les llevé la ley de identidad de género, pero no supieron cómo acompañar en ciertos momentos o situaciones. Le pedimos que figurara como niña y se logró, forma fila con las chicas, si quiere usar el baño de niñas puede hacerlo aunque por ahora ella no quiere.

– ¿Y sus compañeras y compañeros?

– Son de diez, son un amor. Es más, cuando los docentes tomaban lista y la llamaban por el nombre anterior corregían a los maestros. Igual actitud tienen los papás y mamás, que me traen ropa, nos regalan cosas. Ella recibió mucho amor y contención de personas que nunca esperábamos. Quizás fue más reacia mi familia e incluso perdí familiares, pero gané afectos por otro lado.

– ¿Qué le pedirías al Estado?

– Le solicito que respete la ley de identidad de género. Ella tiene acompañamiento psicológico porque yo lo decidí, pero no tengo que presentar ningún certificado psicológico en el Registro Civil ni en la escuela ni en ningún lado porque esto no es una patología, no es una enfermedad. Lo hago para fortalecerla, para que no se debilite por presión de la sociedad, que muchas veces discrimina, maltrata o esconde.

– ¿Qué les dirías a las mamás y a los papás que no aceptan a sus hijos o hijas?

– Que los acompañen, contengan, escuchen. Es tu sangre, tu carne, acompañá, escuchá, investigá, pero sobre todo dale amor, si no lo largás a la vida y puede seguir cualquier rumbo. Creo que ninguna mamá trae al mundo a un hijo para dejarlo tirado en la calle. Podes tener la mente cerrada, pero es tu hijo, entonces abrí el corazón.

También planteó que se enseñe a los chicos a no discriminar. “En este mundo se discrimina todo, por cualquier cosa. Si no podés aceptar algo porque tenés la mente cerrada, bueno, bárbaro, pero respetá. Enseñen a los niños a respetar, a que no agredan verbal ni físicamente, que no digan cosas que dañan”, finalizó.