La Laguna del Tesoro en Tucumán

Deportes 16 de agosto de 2017 Por
El guía turístico Federico López Garcete prepara para este fin de semana un grupo para recorrer el maravilloso paisaje en el Parque Nacional Campo de Los Alisos
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La leyenda se remonta a épocas en que llegó la noticia de la captura de Atahualpa por parte de los españoles, y el pedido de Pizarro que prometió vida y libertad al Sapa Inca si le llenaba una vez de oro y dos veces de plata el aposento de siete metros por cinco que le servía de prisión, hasta una línea blanca trazada en el muro "a la altura de un hombre con el brazo levantado".

Aunque se cumplía con lo solicitado Atahualpa fue ejecutado el 26 de julio de 1533.

Los habitantes establecidos en el Pucará de Aconquija, hicieron una magnífica cadena de oro de varios metros de largo, cada eslabón del tamaño del puño de un hombre, pero al enterarse de la muerte de su líder, los tesoros se ocultaron, una de esas cargas fue a parar a una laguna, donde en el fondo, se encuentra un gigantesco toro de fuego de astas doradas (algunas versiones representan al toro color negro) que hace enloquecer las aguas y sale al encuentro de todo aquel que intente recuperar el oro allí ocultado.

Otra versión cuenta que Ciudacita estaba rodeada, en todo su perímetro, por esa cadena de oro, la cual fue escondida en la Laguna del Tesoro para que no caiga en poder de los españoles.

Desde ese momento quedó el nombre de “Laguna del Tesoro”, situada al pie del nevado de Aconquija en el límite de Catamarca y Tucumán.

Éstos son los lugares por donde Fernando López Garcete, guía turístico, prepara un paseo en grupo (trekking) para este fin de semana, en medio de la selva tucumana de Las Yungas.

“La travesía se realiza en dos días, por lo que acamparemos en un puesto de montaña al lado de la Laguna del Tesoro”, anticipó López Garcete, un enamorado de todas las opciones que Tucumán ofrece para el turismo de aventura.  “Es difícil que tengamos cariño y cuidemos algo que ni siquiera conocemos”, agregó el guía que tiene 15 años de experiencia en la montaña.

“La idea es que se conozca la flora y la fauna de las yungas. Poder disfrutar de las aves, desde el cóndor andino hasta un picaflor cometa, un animal muy bonito  con cola muy larga que habita en nuestra selva. Lo más interesante es divulgar lo que tenemos y aprender a respetar nuestra naturaleza, cuidar nuestros ríos”, sostuvo el montañista oriundo de Aguilares, quien reparó en que el agua dulce que consumimos proviene de este reservorio.