Mientras los medios apuntan a Venezuela, en Colombia asesinaron a 68 líderes sociales en lo que va de 2017

Sin Ton ni Son 25 de julio de 2017 Por
Mientras avanza el acuerdo de Paz en Colombia, que implica el desarme de las FARC - EP, el paramilitarismo desangra el país
Colombia-paramilitares-111811
Paramilitarismo en Colombia

Ya son 68 los líderes sociales asesinados por el paramilitarismo en Colombia. El último caso se dio la semana pasada cuando el líder campesino Ezequiel Rangel Romano, miembro de la Asociación de Campesinos del Catatumbo, fue hallado muerto de varios disparos. Como si esto fuera poco, se suma a este número el asesinato de seis excombatientes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (FARC – EP) y nueve de sus familiares.

El Movimiento Marcha Patriótica denunció que, en el último tiempo, 138 de sus miembros fueron asesinados por el paramilitarismo.

El acuerdo de Paz entre el gobierno de Colombia y las FARC - EP que se lleva adelante en el país mantiene vivo el fantasma de la masacre ocurrida en los ochenta. En aquella época, alrededor de 5 mil miembros de la guerrilla que habían dejado las armas y se habían incorporado a la vida política creando el partido Unión Patriótica (UP) fueron asesinados.

Recordemos que para que el acuerdo de paz fuera posible se conjugaron, por un lado, la necesidad de la antigua guerrilla colombiana de acomodarse a una nueva situación internacional que no era para nada favorable para continuar la lucha armada. Supuestamente, la lucha política le bridaría a las FARC mejores condiciones para cobrar un carácter de masas y poder disputar el poder desde un lugar distinto.

Y por el otro lado, para  la clase dominante colombiana la situación fue contradictoria. Uribe fue el representante del sector más retrógrado y se opuso al proceso de paz. Por ello, Santos tuvo que dividir fuerzas en los sectores dominantes para conducir ese proceso. Santos representa un sector de la burguesía al que la vigencia de la guerrilla y la lucha armada hacía inviable.

Con la incorporación de la guerrilla a la vida política, la izquierda puede sentar las bases que le permitan una participación clave en la vida democrática de Colombia. Esto es visto con preocupación por un sector de la burguesía que intenta limitar esas posibilidades, tratar de impedir que una nueva fuerza de izquierda entre de manera vigorosa a la vida política, y para ello van a tratar de dejarla con la menor cantidad de cuadros políticos posible.

PARAMILITARISMO EN COLOMBIA

El paramilitarismo en Colombia hace referencia principalmente al fenómeno histórico relacionado con la acción de grupos armados ilegales de extrema derecha, organizados a partir de la década de los setenta con el fin de combatir a los grupos armados de extrema izquierda (guerrillas colombianas) para ayudar al ejército nacional a combatir los grupos guerrilleros. Estos grupos paramilitares, también denominados Autodefensas, se extendieron por diversas regiones del territorio nacional con la participación de ricos hacendados, colonos , campesinos y pequeños industriales. En la década de los noventa, diversos grupos paramilitares conformaron de una entidad mayor, de influencia nacional, denominada Autodefensas Unidas de Colombia (bajo la sigla AUC).

En la génesis y desarrollo histórico de los grupos paramilitares estuvieron involucrados agentes del Estado como policías y militares, además de representantes políticos y de otros sectores de la sociedad. Dicha participación desembocaría en el escándalo judicial y político que se denominó Parapolítica. Las autodefensas, que en principio se constituyeron como grupos armados para defenderse de las agresiones guerrilleras y en muchas ocasiones como una estrategia anti-insurgente desde diversas instituciones del Estado colombiano, pasaron a ser ellas mismas actores armados independientes de gran influencia. Así mismo, los grupos paramilitares se involucraron directamente con mafias de la droga y cometieron actos atroces contra la población civil como masacres y expulsión de sus regiones, fenómeno conocido como "desplazamiento forzado". Muchos de sus máximos jefes fueron pedidos en extradición por el gobierno de los Estados Unidos por sus vínculos con el tráfico de drogas.